Hay caminos que sirven para llegar a un destino. Y hay otros en los que dan ganas de frenar a cada rato.

En la Región de los Lagos del Sur, el viaje transcurre entre montañas, bosques, ríos y enormes espejos de agua. El paisaje cambia con cada estación y conecta pueblos y ciudades cordilleranas donde la naturaleza siempre está cerca.

La región está integrada por Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Villa Traful y Pilo Lil, cinco lugares con identidades diferentes unidos por un mismo escenario: la Patagonia de lagos y montañas.

Acá están algunos de los grandes íconos turísticos de Neuquén. Pero también hay playas escondidas, senderos, cascadas, pequeños parajes y caminos secundarios que hacen que siempre quede algo nuevo por descubrir.

Junín de los Andes, naturaleza, cultura y espiritualidad

A orillas del río Chimehuín y muy cerca del Parque Nacional Lanín, Junín de los Andes combina naturaleza, cultura, espiritualidad y algunas de las mejores experiencias de pesca deportiva de la Patagonia.

El río Chimehuín es uno de sus grandes protagonistas y un ambiente reconocido internacionalmente por la pesca con mosca. Desde la localidad también parten los caminos hacia los lagos Huechulafquen y Paimún, donde aparece una de las postales más emblemáticas de Neuquén: las aguas del lago enmarcadas por la imponente figura del volcán Lanín.

Los circuitos hacia Curruhué Grande, Curruhué Chico, Laguna Verde y las Termas de Epulafquen permiten internarse todavía más en el Parque Nacional Lanín, atravesando bosques y paisajes de origen volcánico.

Pero Junín también tiene una identidad cultural muy marcada. El Vía Christi, el Santuario Nuestra Señora de las Nieves y Beato Ceferino Namuncurá y el camino hacia el paraje San Ignacio forman parte de una propuesta de turismo de la fe que se integra con la cultura mapuche y la historia de la región.

Naturaleza, espiritualidad, tradiciones rurales y cultura conviven en un destino que invita a conocer otra cara de la cordillera.

San Martín de los Andes, entre el Lácar y la montaña

Más al sur, San Martín de los Andes aparece entre montañas, con el lago Lácar acompañando la vida de la ciudad.

Su costanera es apenas el comienzo. Desde allí se abren caminos hacia Quila Quina, Yuco, Hua Hum, lago Lolog, playa Catritre y numerosos senderos y miradores desde los que descubrir el paisaje desde otra perspectiva. Los miradores Bandurrias y Arrayán son dos de los clásicos para contemplar la ciudad y el lago desde las alturas.

Durante los meses cálidos, los lagos y ríos se convierten en escenarios para practicar kayak, navegación, pesca, rafting y otras actividades, mientras los bosques invitan a caminar, pedalear o simplemente detenerse.

Y cuando llega el invierno, la montaña cambia completamente de color. Chapelco convierte a San Martín de los Andes en uno de los grandes destinos de nieve de la Patagonia, sumando esquí, snowboard y experiencias invernales al enorme abanico de actividades de la región.

Es justamente esa posibilidad de volver en diferentes momentos del año y encontrar un paisaje nuevo la que convierte al destino en uno de los grandes clásicos neuquinos.

San martin de los andes, playa quila quina
Una ruta que merece ser parte del viaje

Entre San Martín de los Andes y Villa La Angostura hay aproximadamente 110 kilómetros donde probablemente aparezca una de las preguntas más difíciles del recorrido: ¿en qué mirador frenamos?

La respuesta podría ser en todos.

La famosa Ruta de los 7 Lagos enlaza los lagos Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso, Espejo y Nahuel Huapi, atravesando bosques, montañas, playas, ríos y miradores.

Es uno de los grandes recorridos escénicos de la Patagonia y también una demostración perfecta de lo que define a esta región: acá trasladarse de un lugar a otro también puede convertirse en una experiencia.

Cada curva puede abrir una postal diferente.

Villa Traful, la Patagonia en modo pausa

Hay lugares donde bajar el ritmo sucede casi sin proponérselo.

Villa Traful es uno de ellos.

Esta pequeña aldea de montaña se encuentra a orillas del lago Traful y está rodeada por bosques, montañas y cascadas. Su escala pequeña y su entorno natural la convierten en un destino especialmente atractivo para quienes buscan tranquilidad y actividades al aire libre.

Uno de sus grandes imperdibles se encuentra debajo del agua: el Bosque Sumergido, formado por decenas de cipreses que permanecen de pie bajo las aguas del lago y que puede conocerse mediante excursiones lacustres.

En tierra firme, los senderos conducen hacia lugares como la Cascada Coa Có, mientras que los miradores de la zona del Cerro Negro y Penitentes permiten contemplar el lago y, en días despejados, volcanes de la cordillera.

Trekking, ciclismo, pesca, navegación y cabalgatas completan una propuesta donde el paisaje sigue siendo el verdadero protagonista.

Villa La Angostura, entre el Nahuel Huapi y los arrayanes

Rodeada por los bosques del Parque Nacional Nahuel Huapi, Villa La Angostura combina lagos, playas, montañas y una arquitectura que mantiene el espíritu de una aldea cordillerana.

Uno de sus grandes tesoros naturales es el Parque Nacional Los Arrayanes, ubicado en la península de Quetrihué y hogar de un bosque extraordinario de ejemplares centenarios. Puede conocerse caminando, en bicicleta o navegando desde la villa.

Los lagos Nahuel Huapi y Correntoso, las bahías Mansa y Brava, Puerto Manzano y las cascadas Inacayal, río Bonito, Santa Ana y Dora amplían las posibilidades de recorrer el destino.

También está el famoso río Correntoso, que conecta los lagos Correntoso y Nahuel Huapi y cuya desembocadura es un sitio reconocido para la pesca deportiva.

En invierno, Cerro Bayo suma nieve, esquí y snowboard con vistas privilegiadas hacia el Nahuel Huapi y la Cordillera de los Andes.

Y en primavera y verano, los senderos, las playas y las actividades náuticas vuelven a transformar por completo la experiencia.

Dos parques nacionales y una naturaleza enorme

Buena parte de la identidad de Lagos del Sur está protegida por dos de las grandes áreas naturales de la Patagonia: los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi.

Bosques de coihues, lengas, ñires, raulíes y pehuenes conviven con lagos de origen glaciar, volcanes, montañas, ríos y una enorme diversidad de fauna.

Son paisajes para recorrer caminando, navegando, pedaleando, pescando, esquiando o simplemente contemplando.

Y son también escenarios que cambian muchísimo según el momento del año. 

Cuatro estaciones, cuatro maneras de viajar

El verano invita a buscar una playa de lago, navegar, hacer kayak, pescar o internarse por algún sendero.

En otoño, los bosques cambian de color y las rutas se llenan de tonos amarillos, ocres y rojizos.

El invierno transforma las montañas con nieve y pone en escena a centros de esquí como Chapelco y Cerro Bayo.

Y con la primavera regresan los días largos, los senderos, los arroyos alimentados por el deshielo y el verde intenso de la cordillera.

Por eso, quizás no exista una única manera de conocer Lagos del Sur.

Donde el camino siempre invita a seguir

Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Villa Traful, Villa La Angostura y Pilo Lil son puntos diferentes de un mismo mapa.

Entre ellos aparecen lagos, ríos, bosques, volcanes, playas, cascadas y rutas escénicas. También gastronomía cordillerana, cultura mapuche, tradiciones rurales, pesca deportiva, nieve y pueblos donde la montaña forma parte de la vida cotidiana.

La Región de los Lagos del Sur tiene algunos de los paisajes más reconocidos de Neuquén, pero su verdadera dimensión aparece cuando uno empieza a recorrerla.

Porque después de un lago aparece otro.

Después de una curva, un nuevo mirador.

Y cuando parece que ya viste la mejor postal del viaje, el camino vuelve a sorprenderte

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