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COCINA REGIONAL
Neuquén lleva los sabores patagónicos a la mesa
Neuquén alberga una identidad gastronómica llena de tradiciones y costumbres de comunidades originarias entrelazadas con la cultura criolla y etnias inmigrantes.
Así, el principal producto gastronómico de la región del Alto Neuquén es el chivito, el cual ha sido el primer alimento a nivel nacional que ha adquirido el sello de Denominación de Origen, que garantiza una asociación directa de la región con este alimento. La cría del animal, a partir de la trashumancia o arreo,
resulta una práctica ancestral de muchas familias. La tradicional forma de cocinarlo es “al asador”, se lo suele adobar con harina, cerveza o ñaco. Este último producto también es típico de la región y su elaboración es una práctica antigua de la trilla, el tostado y la molienda del trigo que realizan las fa
milias en la zona en forma artesanal. Otro derivado del trigo es el mote (grano pelado y tostado con ceniza) y se lo utiliza para preparar bebidas o como ingredientes de guisos o estofados. Entre las lo calidades de Huingancó y Chos Malal se desarrolla un área productiva importante.
La Ruta del Pehuén recorre los territorios del árbol milenario, cuya semilla, el piñón, es utilizado en la cocina de localidades como Las Lajas, Loncopué, Caviahue y Copahue, Aluminé y Villa Pehuenia-Moquehue. La variedad de derivados del piñón integra tanto platos salados como dulces: masas elabo
radas a partir de harina de piñón resultan en pastas o alfajores, también se preparan salsas, conservas en almíbar y escabeches.
Luego, en la Ruta de los Lagos, convergen diferentes estilos de cocina: tradicional, española, italiana se entrelazan en muchas ocasiones con técnicas gourmet. La zona se identifica principalmente con carnes de ciervo, jabalí y trucha, cocidas y procesadas de diferentes formas: al asador, a la parrilla y
hasta en patés, embutidos y escabeches. Las carnes ahumadas en los últimos años han adquirido mucha popularidad, ya que el humo y la madera intensifican los sabores y le otorgan un toque rústico al plato. Se acompañan con hongos y salsas agridulces, donde los frutos rojos adquieren gran protagonismo. Estos frutos deliciosos también integran postres, salsas, dulces o mermeladas junto a otras frutas silvestres de la zona cordillerana como el michay o calafate, la rosa mosqueta y la frutilla.
Y por último la gran estrella, el chocolate. Sin dudas es ideal para contrarrestar las bajas temperaturas de los largos inviernos. Está presente en diferentes formas como barras, rama, con leche caliente o fría, en helados, en alfajores y hasta en tortas y cupcakes; las casas de té y chocolaterías de la región bien saben las bondades del chocolate, sobre todo de su versatilidad y nobleza.
En el este neuquino, donde la meseta se abre a los valles irrigados por los ríos Neuquén y Limay, la gastronomía tiene sabor propio. La Región Confluencia concentra una escena culinaria vibrante que combina la cocina de autor con los productos de la tierra: aceites, frutas finas, verduras de chacra y los vinos que han puesto a la provincia en el mapa enológico mundial.
A 39° de latitud sur, las localidades de San Patricio del Chañar, Senillosa y Añelo albergan bodegas de primer nivel que receptan visitas, ofrecen degustaciones y sirven platos de cocina regional elaborados con ingredientes de la zona. Cada una combina la experiencia enológica con la gastronomía en entornos únicos, entre viñedos y paisaje de estepa patagónica.
El agroturismo suma una dimensión especial a la visita: recorrer las chacras de la Comarca, conocer de cerca la producción de frutas y hortalizas, y llevarse el sabor directo del productor son experiencias que crecen año a año en la región. Una forma de comer y de viajar que acorta la distancia entre el campo y la mesa.